martes, 21 de abril de 2015

"Bayern München pasa a semifinales de Champions con 45 minutos de fútbol para admirar."

Cuando juntas a un equipo que ha clasificado a cuatro semifinales consecutivas de Champions League, Bayern München, con un entrenador que en sus dos clubes ha clasificado siempre a semifinales (Pep Guardiola, cuatro con Barcelona y dos con Bayern) tienes una combinación que no te garantiza el éxito, pero te lleva muy lejos a ese objetivo.  Hoy esa combinación ofreció además un espectáculo futbolístico de primera categoría que definitivamente será recordado por quienes les gusta el fútbol efectivo y bien jugado, abierto, sin egoísmo ni especulación.




Es la tercera vez esta temporada que el Bayern golea escandalosamente a su rival en la Champions League.  Antes que el Porto lo sufrieron el Roma (7-1) en fase de grupos y el Shaktar Donetsk (6-0) en dieciseisavos de final, aunque estos últimos lo hicieron con un hombre menos durante casi todo el partido.  Esa capacidad de apabullar rivales con un juego donde aparte de la posesión de pelota generan oportunidad tras oportunidad de gol es una característica que Guardiola le ha impreso al Bayern y que lo diferencia de la versión anterior de Heynckes, ganadora del triplete hace dos años.  Con cinco de sus jugadores titulares lesionados, Guardiola sacó el mejor provecho táctico de sus jugadores recargando los juegos a los costados para aprovechar que Porto no tenía a sus dos marcadores titulares por suspensión.  Al no contar con sus extremos estrellas titulares, Robben y Ribery, planteó un juego de postas donde Lahm por derecha y Götze por izquierda jugaban en posta con los laterales, Rafinha y Bernat, para desequilibrar por los costados.  Es así como nacen los tres goles de cabeza iniciales originados por desbordes que eran luego aprovechados por Müller y Lewandowski por adentro.  Thiago Alcantará aprovechó muy bien que el juego se tiraba a los costados para aprovechar los espacios que se generaban al medio, generando fútbol y repartiendo balones hacia adelante y hacia los extremos, además de estar para conectar como en el primer gol donde cortó por el medio para aprovechar el centro de su compatriota Bernat.  Hoy Thiago pagó con creces su contratación la paciencia que le han tenido por su largo periodo de para por lesión.   Cabe resaltar también que Badstuber ofrece mucha mayor garantía atrás que Dante, con lo cual su volante puede ir tranquilamente al ataque con la confianza que la bola será entregada o rechazada de forma correcta.

Fue una sinfonía compuesta por un gran maestro con una dirección y ejecución fenomenal.  En los partidos del Bayern con este nuevo planteamiento hay que observar siempre como se mueve la bola y como los jugadores están constantemente moviéndose para aprovechar los espacios vacíos que el rival genera.  Aparte de ello hay que destacar la actitud y el carácter de equipo grande que tiene el Bayern.  Sabiendo que salía en desventaja evidente requería mostrar inteligencia, pero sobre todo mucha pasión para ir hacia adelante y mostrarle a tu rival que eres superior y vaya que lo fueron hoy. El Porto de partido de vuelta fue una sombra del Porto que del partido de ida, en parte porque no contaban con jugadores claves y en parte porque ya no contaron con el factor sorpresa que los ayudó para sacar una ventaja inesperada en el primer partido.  Lopetegui ajustó muy bien sus líneas para el segundo tiempo, pero era ya demasiado tarde y el partido estaba sellado a pesar del gol de Jackson Martinez, con Bayern controlando el balón y el juego.

La obligación de ganar se convirtió en un espectáculo de 45 minutos que quedará registrado en los archivos históricos de la Champions League.  Son esos momentos que hacen disfrutar el fútbol, que producen admiración y que se pueden volver a ver una y otra vez.  Como ejemplo el tercer gol del Bayern con una combinación a un toque de Thiago a Lahm a Müller y a Lewandowski, sin que el balón toque el suelo que parecía una jugada de dibujo animado o de Playstation.

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