jueves, 30 de junio de 2016

¿Qué te hace ganar títulos? El secreto no se llama Messi.

En una época donde felicitamos el mérito de federaciones deportivas como Alemania (campeona mundial) e Islandia (equipo sensación de la Eurocopa) una victoria de Argentina en cualquier campeonato sería, por decir lo menos contradictorio.   Los logros futbolísticos del equipo ché son en realidad el producto de contar con Messi, Mascherano y unos cuantas individualidades más.  Llegar a tres finales sería para cualquier selección del mundo un triunfo, pero para una sociedad y un periodismo resultadista equivale a una catástrofe nacional.  Ha sido tanto el impacto de la derrota argentina y el anuncio del retiro de Messi que se ha opacado el doble triunfo de una selección chilena que a base de talento y un proyecto futbolístico medianamente consistente ha logrado ubicarse en lo más alto del fútbol sudamericano.  Veamos las experiencias de estos cuatro equipos e intentemos analizar los efectos del trabajo bien hecho desde los niveles dirigenciales. 


Luego de la victoria de Alemania en Rio de Janeiro se habló mucho de la transformación del fútbol alemán a partir de sus fracasos en los campeonatos mundiales de 1994 y 1998 (intercalado por el título de la Euro 1996).  La federación alemana empezó a mediados de los noventas una transformación en las estructuras y forma de juego de sus jugadores a todos los niveles, trabajando con los clubes profesionales y amateurs en sus divisiones inferiores.   Esto combinado con la creciente influencia de los inmigrantes en la sociedad alemana cambió la cara de los seleccionados alemanes.  De un equipo de “Panzers que arrasaban rivales con fuerza y potencia, alimentados por talentos individuales como Beckenbauer, Overath o Netzer se pasó a un equipo técnico con mucho posesión de pelota y mucha técnica.  Este proceso no se dejó opacar ni por los éxitos eventuales como el subcampeonato mundial del 2002 o la eliminación en la fase de grupos de la Euro 2004 en Portugal.  El proceso se acentúa a partir de ese momento con la contratación de Jürgen Klinsmann como entrenador y de Joachim w como su asistente. Alemania queda tercera en el campeonato que organizó en su país en 2006, pero se empiezan a ver los cambios en su juego.  Ya bajo Löw Alemania llegaba cerca pero no logró pasar del tercer puesto en las Euros del 2008 y 2012, ni tampoco en el mundial de Sudáfrica.  Sin embargo, no rompió su proceso y siguió confiando no sólo en su técnico, sino también en su filosofía y su disciplina, la cual los premió en Brasil 2014. 
  


Islandia, la gran sensación de Europa, no sólo se ha clasificado ganándole a la sobrevalorada selección de Inglaterra, sino que en la fase de clasificación le ganó a Holanda tanto de local como de visitante.    Lo sucedido con este pequeño país tampoco es casualidad ni una de esas coincidencias del destino.  300,000 habitantes, 23,000 jugadores federados y solo cien jugadores profesionales son las cifras que ruborizan a todas las selecciones eliminadas por los vikingos.  ¿Cómo es que lograron llegar a los cuartos de final del segundo campeonato más prestigioso del mundo a nivel de selecciones?  Invirtiendo fuertemente en infraestructura (“hardware”) y en la formación de sus entrenadores, a los cuales mandaron estudiar a distintos países europeos (“software”).  De esa manera logró que haya suficiente talento, la mayoría radicado en ligas profesionales rdicas, con algunos en Inglaterra y Alemania.  Con esa materia prima, su entrenador ha logrado armar un equipo compacto y disciplinado que ya ha dejado en el camino a varios gigantes del fútbol europeo.  No compite por el título, pero con alegría ya está entre los ocho primeros.


Volvamos a Sudamérica y al caso específico de Argentinay Chile.  La patria de Borges y Gardel es capaz de generar miles de futbolistas al años que terminan jugando en las mejores ligas mundiales.  Hoy, hay pocos equipos de primera categoría en Europa, que no tengan jugadores argentinos en sus equipos titulares.  Las ligas italianas, españolas, inglesas y en en menor medida, la alemana, nos permite ver al talento argentino todos los fines de semana, con Messi como su mayor exponente.  Sin embargo, cuando vemos la realidad del fútbol argentino vemos una desorganización creciente y un desgobierno total.  Su campeonato profesional tiene 30 equipos con una organización que no permite seguir su evolución de manera clara y directa.  Si vemos los partidos notamos que su infraestructura es pobre, que la calidad de los partidos en su mayoría es baja y que los estadios muchas veces están vacíos, salvo casos excepcionales como La Bombonera.  La AFA, donde Grondona dejó una secuela de corrupción lo más parecido al crimen organizado, es un caos donde FIFA se ha visto obligada a  intervenir luego de la aparición de un voto fantasma en su último proceso electoral.  Acéfala y caótica, la AFA deja de cumplir eficientemente sus funcione y ello  tuvo consecuencias también en el manejo logístico de su selección en la última Copa Centenario.  No hay en la organización del fútbol argentino una visión y una estrategia que permita vislumbrar un gran futuro.  Su selección ha llegado a disfrutar tres finales en las últimas grandes competencias gracias a una buena generación de futbolistas con unas cuantas grandes individualidades.  No hay un juego de equipo consistente y atractivo desde la época de Bielsa y las decisiones se toman con el hígado y no con el cerebro.  El fracaso en la Copa América no se debe al penal fallado por Messi o al gol marrado por Higuaín.  Tampoco es un problema de los planteamientos de Martino y su terquedad de hacer jugar a Di María roto.  Hay un problema estructural que el día que se retire de verdad Messi (espero que no sea ahora) la van a ver, porque en ese momento, será casi imposible que lleguen a disputar las finales como lo están haciendo ahora.   

A diferencia de Argentina, Chile sí ha sufrido un proceso de transformación en la estructura y organización del fútbol. Primero fue la conversión de gran parte de sus clubes en sociedades anónimas, incluyendo procesos dolorosos de reestructuración en instituciones grandes y tradicionales como el Colo Colo, lo cual le permite contar con un mejor fútbol de base.   Luego de quedar últimos en la eliminatoria para Sudáfrica 2010 apostaron por traer con una gran inversión a Bielsa, el cual le puso exigencias de organización y cambios a la estructura de cómo se manejaba la selección.  Esos cambios más lo que se vio a nivel táctico luego se ha visto reflejado en la cancha.  Con la excepción de Borghi que perdió el manejo del grupo, los entrenadores que han venido después le han sacado el jugo a una gran generación de futbolistas.  Dos títulos en la Copa América y un gran mundial donde debieron sacar del camino al anfitrión en Brasil habla de los frutos que se pueden cosechar a largo plazo. 



No siempre el mejor equipo gana, ni la mejor organización es recompensada con títulos.  A veces surgen generaciones brillantes de jugadores que luego se evaporan.  Un título argentino hubiera escondido sus grandes deficiencias de organización y su falta de visión.

El profesionalismo, una organización óptima y un trabajo desde la base lo que garantiza es regularidad y la oportunidad de competir siempre.  A la hora de escribir estas líneas no sabemos el resultado de los cuartos de final para Alemania e Islandia.  En realidad es irrelevante porque estos equipos si continúan realizando los esfuerzos que están haciendo volverán a competir y sacarle provecho al talento que cuentan.   Todo ello sin depender de la aparición de un genio que los lleve a la gloria.