Todas las ligas se han acabado y
todas las copas se han disputado. Solo
queda en el calendario del fútbol europeo el partido cumbre, que junta esta vez
a dos gigantes del fútbol europeo. Ambos
ya han levantado la Copa de Europa, la ansiada orejona, aunque uno de ellos se
siente casi dueño de ella y el otro es más bien un aspirante eventual.
La historia acompaña sin duda el Real Madrid,
que buscará dos logros inéditos. Uno,
ser el primero en ganar dos títulos de manera consecutiva desde que se llama
Champions League y ya no solo participan los campeones de cada país. El segundo es lograr luego de 51 años el
doblete de Liga y Champions. Tiene todo
el potencial para hacerlo. Zidane ha
logrado cuajar un equipo que ha optimizado su rendimiento en los últimos meses
del año, aquellos donde cuenta llegar al máximo del estado físico y
mental. Mucho se ha criticado a los
blancos por su falta de espectacularidad durante el año y es cierto que ha
ganado una Liga por mérito propio, pero ante rivales como el Barcelona y el
Atlético de Madrid que no están en su mejor nivel. Ha llegado nuevamente a su tercera final en
cuatro años con un nivel de efectividad impresionante. 64 partidos marcando goles es simplemente
impresionante y esta temporada lo ha logrado no solo de la mano de sus
estrellas Ronaldo y Benzemá, sino también de la mano de sus “suplentes”,
Morata, Marco Asensio, Lucas Vasquez e Isco.
El volumen y la profundidad del plantel blanco es impresionante y
justifica su ligero favoritismo en las apuestas. Su debilidad puede estar en su vulnerabilidad
al contragolpe y en el abandono de la zona defensiva por parte de sus laterales
(especialmente Marcelo) donde a las espaldas pueden sacar ventajas los
excelentes jugadores de la Juventus. Si
logran anotar el primer gol pueden controlar el partido, no defendiéndose, pero
sí dominando el partido tanto en su cancha como en cancha ajena.
La Juventus,
mientras tanto, está volviendo al primer plano del fútbol internacional. Su segunda final en tres años demuestra que
quiere posicionarse arriba junto a los gigantes del fútbol español y al Bayern
München. Buffon es el símbolo de las
aspiraciones turinesas, además de ser el baluarte de un equipo con grandes
resultados defensivos. Si bien los
madrileños son una máquina de hacer goles, los de Allegri lo son de
evitarlos. En la fase de grupos solo
encajaron dos goles y en la fase de eliminatorias, uno. La famosa MSN del Barcelona no pudo meterle
un solo gol. Los backs de la Juve en la medida que no los saques de su posición
siempre van a tener la última palabra en al área. Pero no todo es defensa para los de
Italia. Alves construyendo desde la
banda y Dybala distribuyendo desde el medio son la transición hacia un
Mandzukic convertido en extremo y un muy efectivo Higuaín. La gran incógnita es si la Juve esperará para
defender en su cancha o presionará desde arriba.
El duelo de
técnicos será muy interesante, porque ambos técnicos y sus equipos son
pacientes y confían mucho en su calidad, por lo que no creo que veamos un
partido con vértigo desde el comienzo.
Ambos esperarán ver a su rival antes de lanzar una gran ofensiva. Solo un gol tempranero puede cambiar esa dinámica
y lanzar el partido a un desarrollo más acelerado desde el comienzo. Lo que sí es cierto es que mañana veremos
historia cuando al final del partido Sergio Ramos levante la orejona por
segunda vez o Buffon finalmente logre hacerse de un título que le ha sido esquivo
en su gran carrera. Disfruten este
último momento del fútbol europeo 2016/2017.

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