jueves, 7 de abril de 2016

Análisis del partido: Barcelona vs Atlético de Madrid. Por Sebastián Ruiz.

El sorteo caprichoso por los cuartos de final de la UEFA Champions League había emparejado a dos viejos conocidos: Barcelona frente al Atlético de Madrid.  Mientras el conjunto de Simeone ganaba, goleaba y gustaba (5-1) frente a un Betis que juega otra liga, el Barcelona venía de perder contra el Real Madrid (1-2) por la fecha 31 de la Liga.

Emociones distintas se vivían en ambos equipos. Barcelona se mantenía como campeón matemático a falta de tres jornadas, pero un clásico frente al Madrid era muy importante para los catalanes. Mucho más cuando en el primer enfrentamiento habían dado un recital en el Bernabéu ganando 4-0.

Sin embargo, no había tiempo para lamentarse. Luis Enrique sabía que pasar la página y preparar el partido del martes era la mejor opción para olvidarse momentáneamente de la derrota. Tenían que mostrar su mejor versión frente a un Atlético sumamente peligroso que había eliminado al Barcelona justamente en la misma fase de la Champions League (edición 2013/2014).

Martes 16
El único cambio en la alineación inicial era Ter Stegen por Claudio Bravo. De allí, Luis Enrique presentaba el mismo equipo que enfrentó al Madrid.





Por su parte, el Atlético de Madrid si mostró variantes con respecto a su último partido contra el Betis: Carrasco acompañaba a Torres en ataque, Griezmann jugaba de media punta, Koke volvía a su posición natural en el mediocampo junto a Ñiguez, que lo hacía por izquierda, y Gabi que jugaba más retrasado cumpliendo una labor más defensiva. En la línea defensiva, regresó Godín reemplazando a Monsalve.


Inicio del partido
El Atlético inició el partido mostrando su personalidad que lo caracteriza: presiona en campo rival e intentando marcar lejos de su propio campo.





El Atlético mostró carácter y no tardó en llegar el premio al mérito: En el minuto 25, Fernando Torres volvía a silenciar el Camp Nou como aquella semifinal de la Champions League en que logró eliminar al Barcelona cuando jugaba por el Chelsea.

Bastó un error defensivo por parte del Barcelona para que el Camp Nou empiece a temblar. A pesar de la ventaja, la felicidad del Atlético solo duró 10 minutos.  Fernando Torres se había puesto la capa de héroe, pero una entrada a Sergio Busquets fue suficiente para dejar con 10 jugadores a su equipo.   La expulsión marcó un antes y un después..

Antes de la expulsión




El Atlético de Madrid presionaba muy arriba, no tenía miedo de adelantar sus líneas para dificultar la salida limpia del Barcelona. Cada jugador tenía claro su papel: impedir que el Barcelona salga jugando cómodamente y anular a los ‘tres tenores’ del mediocampo (Iniesta, Busquets y Rakitic).
La presión ocasionaba que el Barcelona mande balones largos para buscar a sus delanteros, esto beneficiaba al Atlético que rechazaban la mayoría de envíos.
 

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En el minuto 25, Koke recibe sin marca y filtra un pase para que Fernando Torres pudiera demostrar que aún puede ser un personaje principal en la película.


Piqué que intenta salir a cortar, pero deja su posición libre para que Torres quede mano a mano con Ter Stegen.
Luego del 1-0, era probable que el Atlético empiece el máster defensivo para anular toda llegada del Barcelona.
 


Pero en el minuto 35, la inocencia de Torres le jugó una mala pasada al Atlético. Una falta infantil bastó para que el colegiado alemán Felix Brych le muestre la segunda tarjeta amarilla y lo mande al vestuario a seguir viendo el encuentro.   El Atlético se quedaba con 10 hombres y el Cholo tenía que replantear el partido. Todo cambió con la expulsión de Torres, el equipo perdió fuerza en ataque y sus opciones se vieron minimizadas.



Luego de la expulsión
La expulsión empeoró las cosas para el Atlético de Madrid. No solo perdió fuerza en ataque, sino que permitió al Barcelona adelantar sus líneas debido a que el Atlético se empezó a replegar mucho al defender. Pasó a perder protagonismo en el partido.





Gracias al retroceso del rival, los jugadores del Barcelona se iban liberando y apostaban por subir a reforzar el ataque. El Atlético defendía con todos sus hombres en campo propio intentando limitar las opciones del contrario. El Barcelona empezaba a controlar el partido y mantenía la posesión de balón, solo era cuestión de tiempo para penetrar la muralla colchonera.



En segundo tiempo, el Atlético solo dejaba a un hombre en ataque, el cual estaba muy solo para intentar generar un rápido contragolpe. El partido se volvía monótono y se invirtieron los roles: el Atlético defendía y el Barcelona atacaba.

El conjunto del Cholo tenía que mostrar su mejor versión defensiva para intentar aguantar el resultado parcial (0-1) que lo favorecía. Sin embargo, asumir un rol y faltando 45 minutos minimizaba la posibilidad de mantener la ventaja ante un Barcelona que cada vez llegaba con mucha frecuencia al área rival.

El empate
Lo del Atlético no es demeritorio. Defendía como podían, la presión era intensa y no podían conceder errores.

El Barcelona seguía con su mismo plan: mantener la tenencia de balón e intentar filtrar un pase para sus delanteros. Y es en el minuto 63, cuando Rafinha manda un centro pasado para Jordi Alba, que se encontraba solo, y logra conectar el balón en primera para que Luis Suárez aparezca y ponga el empate.

Momento en que Rafinha manda un centro a Jordi Alba, el cual se encontraba sin marca.



Jordi Alba tiene la intención de buscar el arco pero el balón va en dirección a Luis Suárez que logra poner el empate.


Luis Suárez logra conectar el remate de Alba y consigue empatar el encuentro

Segundo Gol de Suárez (2-1)
Luego del empate, el Barcelona controló la totalidad del juego, intentando buscar espacios que el Atlético no se lo permitía porque seguía con su misma función: defender y aguantar los últimos 15 minutos. Las probabilidades eran mínimas para un Barcelona que agobiaba al rival. El segundo gol no tardó en llegar. Nuevamente un centro de Dani Alves para Luis Suárez , que se encontró solo, no desaprovechó la ocasión.

El Barcelona controlaba el partido, podía tener la libertad de adelantar sus líneas sin temor alguno. El Atlético estaba replegado intentando mantener el resultado que aún era favorable.

Un error defensivo iba ser protagonista nuevamente: centro de Dani Alves, Godín salta antes de tiempo para poder rechazar, el balón pasa sobre su cabeza y aparece Luis Suárez para batir a Oblak.



Godín salta antes y no logra despejar el balón, ocasionando que Suárez pueda rematar solo y cómodo.

Luis Suárez logró acomodarse para rematar con la cabeza y adelantar al Barcelona en el marcador.

El Atlético ya no tenía respuesta ante tal situación. El partido se volvió monótono: el Barcelona mantuvo la posesión y aseguró un resultado importante en el partido de ida. De haber perdido hubiera tenido mucha presión para afrontar el partido en el Vicente Calderón.  Luis Enrique se quita un peso de encima por ahora, sin embargo, no debe estar tranquilo aún, debido a que el partido de vuelta será mucho más difícil. Un Atlético que impone respeto cada vez que juega en casa y con una afición que hace que el equipo se crezca.

Será un duelo muy interesante, veremos como plantearán ambos el partido; por parte del Atlético, como apostará en ataque ante la baja de Fernando Torres; y por parte del Barcelona, para ver como Luis Enrique propone el encuentro en una cancha que es muy difícil y con un rival totalmente peligroso.


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